24.4.14

recibir, tras la puerta que abierta se da, enteramente desde sus afueras, hacia mis adentros.


El suave vaiven entre la vigilia y el sueño
como la sabia fortaleza que se esconde en el cerezo
Busqueda infinita de pequeñas dosis de liberacion
que enhebran el amor que nos espeja y transforma


22.4.14

y la alegria de Dios en mi casa, en mi amado, en mis gatos, en mis compañeros de ruta, guiandome a tientas por el caos interior.

y verme reflejada en la mierda que veo en esos otros tambien. esos en los que Dios tambien habita, espejandome, odiosamente.

gracias por la nausea despertador.




buen dia. buen dia a mi, me vuelvo a decir, desde la verguenza casi. desde ese lugar en el que me vuelvo conciente de que estoy soñando por segunda vez.  De esa primera, evidentemente no desperte.
y ahora aca... teniendome que hacer cargo, buscando alguna salida del laberinto que se reconfigura a cada paso, pellizcandome de a ratos como para no volverme a creer la ficcion.

La ficcion es una ciudad y yo un animal salvaje. Identificacion total con su salvajismo, con su rebeldia ante la imposicion de civilidad.
y la friccion eterna.
y el regodearse con soberbia en ese estado puro, natural, de complacencia.  El miedo a los humanos. A lo que representan.
Miedo atroz que roza el odio.  Y ante las manos tiernas que se acercan, la negacion. NO.
NO.
NO.
y el sufrimiento.  y el refuerzo del NO. y de lo salvaje. y de la vagancia total de generar un puente entre todo el caudal de potencialidades y el Otro. o los Otros. la Otredad.
y escondida una necesidad tremenda por conectar, por mostrar, por comunicar en ese idioma de comunicacion foranea...
y esa negacion a aprenderla por puro orgullo animal.

un vomito demencial.  y un asco y una arcada divina que como un rayo me dice: estas soñando cualquiera, che.
no te vuelvas a olvidar.

pero que verguenza
encontrarse complaciente en un sillon de sadomasoquismo existencial.




y llorar y ver el daño en el que habito, en el que me escondo para que no se puedan expresar aquellas voces que aun...
callan.
y callan sistematicamente, con una eficacia de relojeria que consume todo recurso vital.
y a ciegas en la oscuridad, cuando pocos ven, manoteo la nada buscando el hilo que me lleve a la puerta, para luego tener que abrir mis oidos para escuchar el susurro de la clave que la abre, y volverme fuerte para empujarla lo suficiente para poder pasar; ir entreabriendo los ojitos, muy de a poco, para no quemar las pupilas acostumbradas a la inmensidad de un iris expandido por la vieja necesidad.
Y el dolor de saberse libre.
y el amor de sentirlo
por primera vez.